Los versos más recordados de Miguel Hernández (con su poema)
El top 3 según 34 votos de la gente: Que tenemos que hablar de muchas cosas, / compañero del alma, compañero. · Vientos del pueblo me llevan, / vientos del pueblo me arrastran. · Para la libertad sangro, lucho, pervivo.. (Actualizado el 21 nov 2020.)
«Compañero del alma, compañero», «En la cuna del hambre mi niño estaba» y «Vientos del pueblo me llevan»: los versos de Miguel Hernández que más se recitan, de la Elegía a Ramón Sijé y El rayo que no cesa a las Nanas de la cebolla escritas en la cárcel, cada uno con su poema.
Top 13
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1
Que tenemos que hablar de muchas cosas, / compañero del alma, compañero.
«Elegía a Ramón Sijé», en El rayo que no cesa (1936).
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2
Vientos del pueblo me llevan, / vientos del pueblo me arrastran.
«Vientos del pueblo me llevan», en Viento del pueblo (1937).
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3
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
«El herido», en El hombre acecha (1939).
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4
Voy de mi corazón a mis asuntos.
«Elegía a Ramón Sijé», en El rayo que no cesa (1936).
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5
Volverás a mi huerto y a mi higuera: / por los altos andamios de las flores / pajareará tu alma colmenera.
«Elegía a Ramón Sijé», en El rayo que no cesa (1936).
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6
En la cuna del hambre / mi niño estaba. / Con sangre de cebolla / se amamantaba.
«Nanas de la cebolla» (1939), escrito en la cárcel.
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7
Llegó con tres heridas: / la del amor, / la de la muerte, / la de la vida.
«Llegó con tres heridas», en Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941).
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8
Alto soy de mirar a las palmeras, / rudo de convivir con las montañas...
«Silbo de afirmación en la aldea», en El rayo que no cesa (1936).
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9
Pintada, no vacía: / pintada está mi casa / del color de las grandes / pasiones y desgracias.
«Canción última», en El hombre acecha (1939).
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10
Varios tragos es la vida / y un solo trago es la muerte.
«Sentado sobre los muertos», en Viento del pueblo (1937).
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11
Tristes guerras / si no es amor la empresa.
«Tristes guerras», en Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941).
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12
Umbrío por la pena, casi bruno, / porque la pena tizna cuando estalla, / donde yo no me hallo no se halla / hombre más apenado que ninguno.
«Umbrío por la pena, casi bruno», en El rayo que no cesa (1936).
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13
Ríete tanto / que en el alma al oírte / bata el espacio.
«Nanas de la cebolla» (1939), escrito en la cárcel.
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